...Aquí Empezó Todo... Caminando en el anden... esperando llegar a casa.
La economía global se tambaleaba, todo lo que se veía en la televisión era acerca de eso, al parecer algún gringo no hizo su trabajo y nos condeno a una pobreza mundial, esta es la tercera semana que salgo en busca de trabajo y como siempre... Nada. Somos tantos que inmediatamente se nota la desesperación en los ojos de los que tienen y no tienen trabajo.
Ya paso una semana desde que vendí la televisión de plasma...Aun recuerdo muy bien como Aram (mi mejor amigo) quedo impresionado con esa tele, no paraba de gritar No mames¡¡¡ No mames¡¡¡ son 24 pulgadas¡¡¡ estaba mas loco que una cabra, claro el maldito tenia Xbox.
Hace tanto calor en el metro que el hedor de la gente me provoca nausias, el tren a llegado y la paliza para poder entrar es inminente, Aaaaaaa que diablos¡¡¡ nunca me he aferrado por entrar al vagón, pero esta vez estoy tan cansado que lo único que quiero hacer es llegar a casa...mientras mi cerebro genera un plan de entrada, el convoy se posa frente a mi, este es el plan: la puerta se habré, sale la gente y me meto echando leches¡¡¡ Si claro, si no hubiera sido por la señora que estaba al frente mío en ese momento, me hubiera quedado afuera, mirando como perrito en el aparador.
Las miradas de incomodidad se hacen presentes y tratando de evadirlas miro al principio del vagón y me encuentro con una chica demasiado hermosa para mi gusto, pelo negro, test blanca, sus ojos son tan negros y su rostro tan fino que no puedo evitar mirarla. Por fin hemos llegado a la siguiente estación, ya no se si alegrarme por que se que así, como baja gente, sube otro tanto, pero así es México, y vamos rumbo a la siguiente estación que es donde se baja mas gente, eso si es un alivio, por lo menos quedamos la mitad de los que veníamos de la estación de Auditorio, y trato de ver si la huésped mas hermosa del vagón se había marchado... NO aun sigue ahí, en el momento en el que se emite el sonido para dar advertencia que se van a cerrar las puertas, entra un hombre tambaleandoce, por un momento pensé que no lograría entrar, la chica se da cuenta del nuevo visitante y lo mira... al parecer no le agrada tanto ya que frunce las cejas, como cuando algo huele mal... así que se recorre al fondo del vagón en donde me encuentro, y pienso: -¡¡¡valla hoy es mi día de suerte¡¡¡- para cuando ella había llegado junto a mi, el convoy ya había emprendido su camino a la siguiente estación.
No paraba de mirarla y decirme a mi mismo -¡¡Vamos dile algo¡¡¡- tanto mis pies como mi boca estaban paralizados así que opte por seguir miràndola -¡¡Que cobarde eres¡¡¡- me repetía una y otra vez y cuando voltee a hacia donde ella miraba, me di cuenta que desde el momento en que había llegado, no me quitaba la mirada del reflejo de la puerta, mire por el reflejo y sonreí como diciendo -¡¡Te he pillado¡¡- sonreímos mutuamente... -este es el momento-, me dije... y cuando mi boca emitió un pequeño hola... fue interrumpido por un grito tan desgarrador y seguido por otros tantos que me impulsaron a mirar de donde provenían.

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